jueves 30 de septiembre de 2010

Alabanza 5

Te he buscado tanto, Padre mío, en las teorías culturales, en el conocimiento ancestral de los libros, en el silencio de mi corazón. Porque Eres mi mayor anhelo he dedicado mis días a intentar entenderte, conocer tus deseos, ver tus señales y escuchar tu voz. Mas todo este tiempo he estado equivocada: intentaba entender y bastaba con comprender que no puedo saber todo sobre ti, que no eres un dogma, no se te invoca con una única frase, sino con todas las que salgan del puro deseo de hablarte. Era suficiente con saber que tu sabiduría no son los libros o los grados: tu Sabiduría da confort en el alma, tu contemplación lleva a la Verdad, tu camino no se comprende y puede ser tortuoso pero al final te veré rodeado de pomposa Gloria, o mejor aún, te veré sencillo como te me presentas siempre que te anhelo encontrar y Tú quieres revelarte.