Una marina te puede retratar.
Un frío de nubes y un pergamino de anhelos,
te levantabas entre las olas lavanda y
bañabas con tu luz la playa marrón, desolada.
Ni la niebla se entrometería entre nosotros,
ni los coloquios distantes de las aves,
ni las piedras insurrectas ante el agua.
Una visión del mar te puede definir
cuando soy el mar violento
y tú mi náufrago a la deriva.

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